sábado 24 de octubre de 2009

Incoherencias de nuestra sociedad

Esta noticia ha tenido su cierta repercusión en los medios a lo largo de este mes y revitaliza un viejo debate acerca de como se debe educar a los hijos.

Sin embargo, al leerla y al escuchar algunos comentarios de personas de mi entorno he pensando en otro enfoque. Me pregunto, ¿tiene algun sentido defender los derechos de un niño al darle su madre un cachete y luego permitir de forma tan laxa que esa misma madre pueda abortar? Como podemos estar contaminados de tanta falta de sentido común? Aclaremosnos! O defendemos o no defendemos los derechos de los niños. Pero las dos cosas no…


Como todos sabemos, el poder esta distribuido en tres grandes bloques:
Por un lado, el Ejecutivo, presidido ahora por el Partido Aprista en el que algunos de sus políticos aboga por lo que los medios han titulado: "ABORTO LIBRE!" en caso de violación y malformación. Puerta para muchas cosas masssss
En segundo lugar tenemos a un poder legislativo que en el mes de diciembre vera el asunto y que anda muy dividido.
Y en el último esta el poder judicial... en la cuál si se ha visto algunos defender la vida....
Como hubieramos defendido a esa madre si unos añitos atras hubiera decidido libremente que ese niño terminara en un cubo de basura

jueves 22 de octubre de 2009

Manipulación del lenguaje antivida

Fuente: perudefiendelavida.com
María Valent
tomado de Arbil N° 53
En prácticamente todos los temas del campo de la bioética se está produciendo un acelerado y generalizado cambio de mentalidad, inducido por engaños y verdades a medias. Con estas confusiones se logra polarizar la opinión pública hacia los intereses de la cultura de la muerte (esto es: la defensa del aborto, la eutanasia, la instrumentalización de embriones, etc…) basada en un profundo desprecio hacia la vida humana, que se llega a contemplar como un objeto al servicio de los intereses de terceros (en el caso de la manipulación de embriones) o como un mal a aniquilar (en el caso de la eutanasia y el aborto)
Estos engaños se dan a través de diferentes tipos de argumentaciones:
1- Aquellas que nos hacen creer que la intención de estos actos es defender a las personas y sus derechos fundamentales (por ejemplo: el aborto como medio de preservar la dignidad de la mujer)
2- Las que niegan u ocultan las alternativas que permiten defender más eficaz y lícitamente esas mismas personas y esos mismos derechos (p.ej: en el campo de la medicina reparadora, ocultar que los resultados obtenidos con células madre de adulto son mucho más alentadores que los obtenidos con células madre procedentes de embriones).
3- Las que ignoran el mal, el dolor y el sufrimiento que tales acciones comportan (p.ej: las secuelas psicopatológicas del aborto en la mujer)
4- Aquellas que intentan negar la naturaleza humana del embrión (p.ej: alegar sin fundamento que el embrión no es vida, no es humano o no es más que un apéndice del cuerpo de la madre).
Para vehiculizar y disimular estas tergiversaciones se ha hecho uso (o abuso), del lenguaje: se han introducido nuevas palabras y expresiones de significados confusos o equívocos, que:
- Desvían la atención de la realidad objetiva y completa a la que se refieren,
- Ocultan las connotaciones que nos recuerdan lo que tienen de inhumano e
- Introducen engañosos matices con los que simular normalidad, inocuidad e incluso caridad.
Un ejemplo muy representativo de este tipo de manipulaciones es la sustitución de la palabra “aborto” por la expresión “interrupción voluntaria del embarazo”: este discreto cambio supone, en primer lugar, omitir la palabra “aborto” que tan dura suena (por ser tan explícita); en segundo lugar, aparta la atención del tema principal (la aniquilación del embrión o del feto) para centrarla en las actuaciones y las consecuencias sobre el cuerpo y la fisiología de la mujer que todo aborto supone. Además, incluye el adjetivo “voluntaria”, insistiendo en el hecho de que se trata de una decisión libremente tomada por una mujer, es decir, recalcando que, en realidad (o, mejor dicho, en apariencia), lo que se pretende defender es a la mujer, su dignidad y sus derechos.
Así, parecen olvidar que el embarazo es cosa de dos (del hijo y de la madre) y no sólo de la mujer; parecen olvidar también que un aborto supone, esencialmente, acabar con una vida humana (la más inocente e indefensa de todas) y no poner fin a un proceso fisiológico de la mujer como podría ser la digestión o el sueño.
Lo mismo sucede con otras tantas expresiones como “pre-embrión” (para referirse al embrión no implantado), “píldora del día después” (en lugar de fármaco abortivo cuyo mecanismo de acción consiste en impedir la implantación), “aborto terapéutico” (para denominar aquellos abortos que se practican por considerar que el embarazo y la maternidad suponen un elevado riesgo para la salud de la madre), “clonación terapéutica”, “eutanasia”, “prevención de la enfermedad” (refiriéndose a la aniquilación de los embriones que supuestamente padecen alguna patología), “salud reproductiva” (en lugar de estrategias para el control de la natalidad incluyendo anticoncepción, esterilización y aborto) y un larguísimo etcétera.
Muy concisa, sencilla y rigurosamente se ha escrito ya acerca de todos estos temas de ingente actualidad e importancia, de modo que no es intención de este artículo reflexionar ampliamente sobre ellos. Tan sólo pretende poner de relieve un sutil cambio de significados que ha llevado a legitimar el aborto y la manipulación de embriones: se trata de la falacia que permite concluir (erróneamente) que la destrucción del embrión no implantado es un tipo de anticoncepción, en lugar de un aborto.
Aclaraciones conceptuales
Antes de analizar las sucesivas confusiones que han permitido difundir esta paradoja, merece la pena aclarar o reafirmar varios conceptos relativos al inicio de la vida humana:
- Concepción: inicio del embarazo; se considera como tal el momento en que el espermatozoide penetra en el óvulo y forma un cigoto viable (acto o proceso de fertilización).
- Fecundación: acto o proceso de fertilización, es decir, fusión de ambos gametos: masculino (espermatozoide) y femenino (óvulo) dando lugar a un cigoto o embrión.
- Embarazo: proceso de gestación que abarca el crecimiento y desarrollo de un nuevo individuo dentro de una mujer, desde el momento de la concepción, a lo largo de los períodos embrionario y fetal hasta el nacimiento.
- Gestación: período de tiempo comprendido entre la fertilización del óvulo y el nacimiento.
- Inicio del embarazo: tal y como se deduce de las definiciones precedentes, el inicio del embarazo se corresponde con el momento de la fecundación o concepción; los tres términos (inicio del embarazo, concepción y fecundación) se refieren a una misma realidad, son, por lo tanto, equivalentes.
- Implantación: proceso por el que el embrión anida en el endometrio uterino de la madre, en cuyo espesor tendrá lugar todo el desarrollo posterior del embrión y del feto. El embrión inicia la implantación hacia el séptimo día desde la fecundación y la completa siete u ocho días después.
- Anticoncepción (o Contracepción): procedimiento o técnica para la “prevención” del embarazo mediante el uso de medicamentos, dispositivos o métodos que bloqueen o alteren uno o más de los procesos de reproducción de tal forma que el coito pueda realizarse sin fecundación. El sentido común y la etimología ya nos permiten deducir que se trata de impedir la concepción (o lo que es lo mismo, la fecundación).
- Aborto: finalización espontánea o inducida del embarazo (que, recordamos, se inicia en el momento de la fecundación) antes de que el feto haya alcanzado el desarrollo suficiente como para poder vivir después de su nacimiento.
- Interrupción del embarazo: el embarazo puede resultar interrumpido básicamente bajo tres circunstancias:
- Fisiológicamente en el momento del parto
- Patológicamente en caso de aborto “natural”
- De forma provocada en caso de aborto inducido artificialmente: habitualmente se utiliza la expresión “interrupción del embarazo” para referirse a éste último caso. Por lo tanto, “interrupción del embarazo” y “aborto” son equivalentes, tienen el mismo significado.
El origen de una extraña confusión
El hábil, malicioso y erróneo razonamiento que nos conduce a la paradójica conclusión ya mencionada (a saber: el considerar que el embarazo empieza en el momento de la implantación) se inicia con una reflexión acerca de las mujeres que conciben hijos en probetas en las clínicas de reproducción asistida. Dado que en estos casos la concepción (o fecundación) tiene lugar fuera del claustro materno, no parece lógico identificarla con el inicio del embarazo en la mujer, puesto que la nueva vida no empezará a gestarse en el vientre de su madre hasta que sea transferida desde el tubo de ensayo al endometrio de la mujer. En base a esta aguda apreciación, se empieza a difundir la idea de que el embarazo, propiamente, no se inicia en el momento de la concepción, sino en el momento de la implantación y esta artificial consideración se hace extensiva a todas las mujeres y a todos los embarazos, independientemente del modo (natural o in vitro) en que tenga lugar la concepción.
A mi juicio, esta conclusión es errónea y, por lo tanto, inaceptable. Pero en lugar de entretenernos en los motivos que justifican este rechazo, vamos a analizar las consecuencias de darla por válida en vez de repudiarla.
Los artífices de esta transformación del concepto “embarazo” deberían haber aclarado algunas consecuencias lingüísticas y conceptuales que se desprenden de tal tergiversación. Si consideramos que el embarazo empieza con la implantación, estamos diciendo que no se inicia con la concepción (o fecundación) y, consecuentemente, “anticoncepción” no equivale a “impedir que el embarazo tenga lugar” y “aborto” tampoco se identifica exactamente con “interrumpir el embarazo”. Intentaré aclarar este rompecabezas con algunos esquemas:
Tabla de equivalencias:
Si:INICIO DEL EMBARAZO = FECUNDACIÓN
Entonces:CONCEPCIÓN = INICIO DEL EMBARAZO
ANTICONCEPCIÓN = IMPEDIR EL EMBARAZO
ABORTO = INTERRUMPIR EL EMBARAZO
Si:INICIO DEL EMBARAZO = IMPLANTACIÓN
Entonces:
CONCEPCIÓN no es INICIO DEL EMBARAZO
ANTICONCEPCIÓN no es IMPEDIR EL EMBARAZO
ABORTO no es INTERRUMPIR EL EMBARAZO
De modo que hemos llegado a una situación paradójica y muy confusa (y la confusión es el mejor caldo de cultivo para el engaño).
Según lo que se nos propone, toda interrupción de un embarazo, continuaría suponiendo un aborto; pero no todo aborto consistiría en interrumpir un embarazo (ya que impedir la implantación sería considerado un tipo de aborto con el que evitar que el embarazo se inicie en lugar de ponerle fin).
Paralelamente, todo mecanismo anticonceptivo, supondría impedir que el embarazo empezara; pero habría formas de evitar que el embarazo comenzara que no serían anticonceptivas sino abortivas (otra vez, nos encontramos en el caso de los fármacos que no permiten la implantación: impedirían que el embarazo se iniciara al provocar la muerte del embrión no implantado, es decir, abortándolo).
Un engaño y tres contradicciones
Esta segunda manipulación semántica a la que me he referido consiste en aceptar que el embarazo comienza con la implantación del embrión pero sin renunciar a las equivalencias que sólo son ciertas si consideramos que se inicia con la fecundación. Es una paradoja que se resuelve mediante un ejercicio de lógica aristotélica: los que promueven el fraudulento cambio de significados parten del segundo presupuesto (inicio del embarazo = implantación) pero dan por válidas las implicaciones que sólo se desprenden de la primera identidad (inicio del embarazo = fecundación).
Es decir, aceptan las siguientes equivalencias (a pesar de ser, la primera, incompatible o incluso excluyente con las otras tres):
INICIO DEL EMBARAZO = IMPLANTACIÓN
CONCEPCIÓN = INICIO DEL EMBARAZO
ANTICONCEPCIÓN = IMPEDIR EL EMBARAZO
ABORTO = INTERRUMPIR EL EMBARAZO
Merece la pena destacar que el engaño viene de mezclar ambos sistemas. Resulta muy sutil porque de las cuatro identidades, tres son completamente legítimas; sólo una es algo imprecisa, pero tampoco tanto como para sospechar que es el origen de graves confusiones.
De aquí que la aniquilación de los embriones no implantados reciba el cualificativo de “anticoncepción” y sólo se hable de “aborto” a partir de la anidación. Y todo ello sin necesidad de negar explícitamente que la vida humana aparece en el momento de la fecundación (que, dicho sea de paso, es una obviedad biológica).
Creo que no es necesario hacer más comentarios al respecto para demostrar que se trata de una simple, aunque astuta, tergiversación semántica y conceptual.
Las consecuencias de una “sutil imprecisión”
Como resultado de estas deshonestas maniobras, indirectamente (implícitamente), se le ha arrebatado al embrión no implantado su condición de ser humano, de modo que su destrucción o manipulación no se contempla como un delito. Esta falta de reconocimiento de la naturaleza del embrión conlleva dos importantes consecuencias:
- legitimar todo tipo de manipulación sobre embriones humanos no implantados: si destruirlos sin más no supone ningún delito, será todavía menos punible el aprovecharlos para curar enfermedades o sacar cualquier otro beneficio, ¿no?
- introducir el aborto en una sociedad como una práctica no sólo no punible, sino ni siquiera indeseable. La destrucción del embrión no implantado queda como un método más dentro de las técnicas de regulación de la fertilidad, reducida al ámbito de la intimidad de la mujer o la pareja. De modo que la vida o la muerte del embrión sólo dependa de la decisión personal de la madre (decisión hacia la cual el resto de ciudadanos debemos permanecer indiferentes). Esta situación es de extrema gravedad, puesto que no sólo se promueve el aborto sino que se induce a las mujeres a abortar sin que apenas tengan conciencia de ello.
Evidentemente, este sofisma no es el único ni el más desatinado engaño de todos los que se están usando para promover el aborto y la manipulación de embriones. Pero resulta que es de los pocos que no ha generado convulsas discusiones, pues se ha introducido de un modo silente, discreto, pacífico; a pesar de ello, ha sido “impuesto” de un modo taxativo (de acuerdo con lo que dictan las instituciones sanitarias pertinentes, hoy por hoy, lo “correcto” es considerar que la concepción y el inicio del embarazo tienen lugar en el momento de la implantación y, de este modo, los fármacos que impiden la implantación (las eufemísticamente llamadas “píldoras del día después”), son médica y legalmente considerados como anticonceptivos).
Este cambio semántico ha pasado poco menos que desapercibido; nadie parece haberse dado cuenta (y a los pocos que se han percatado les llaman meticulosos, pedantes y escrupulosos, como si no tuvieran otra cosa más que hacer que buscar las tres patas al gato).
A pesar de esta aparente ignorancia e inconsciencia, lo cierto es que el conjunto de la sociedad va asumiendo los nuevos significados sin reparar en las consecuencias que de ellos se derivan. Ello conduce a una progresiva desensibilización respecto el aborto y la instrumentalización de embriones humanos, y una creciente dificultad para distinguir los límites y las diferencias entre anticoncepción y aborto o entre reprogramar células madre de adulto y transformar un embrión humano en un montón de células. Así, como consecuencia de este atontamiento general, cuando los medios de comunicación anuncian que ya está disponible la “píldora del día después”, un nuevo fármaco “anticonceptivo”, a nadie le resulta alarmante o escandaloso, porque la gente entiende el término “anticoncepción” en su sentido original y legítimo (es decir: “que impide la fecundación”); de igual modo, cuando nos informan de los supuestos beneficios terapéuticos que puede proporcionar el investigar con pre-embriones, nadie se rasga las vestiduras, pues se interpreta que no se está jugueteando con auténticos embriones humanos, sino con células dispersas que nada tienen que ver con una nueva vida humana.
La indiferencia social hacia el aborto y la manipulación de embriones afecta a todo tipo de abortos y a todo tipo de manipulaciones. No distingue entre el embrión de siete o diecisiete días de vida porque, el sentido común intuye lo que es una verdad como un templo: que la naturaleza del embrión no depende del tamaño o del grado de desarrollo (igual que la dignidad de las personas ya nacidas no está en función de su peso, su inteligencia o su edad).
Es coherente y justo dar el mismo trato a todos los seres humanos concebidos pero aun no nacidos, independientemente del estadío de desarrollo en que se encuentren, puesto que ontológicamente, son lo mismo. Pero esa naturaleza común, la comparten también con todas las personas humanas ya nacidas, de modo que lo que merecen de acuerdo a su condición, es que se reconozca la dignidad que poseen, se les respete, se los proteja y sean amados por ellos mismos (especialmente por parte de sus progenitores).
Pero mucho me temo que no van a ir por aquí los tiros: sospecho (ojalá que erróneamente) que el reconocer la idéntica naturaleza de embriones y fetos con independencia de si están o no implantados, más bien allanará el camino hacia la completa permisión del aborto, sin ningún tipo de restricción ni sanción. Puestos a darles el mismo trato, dejemos de proteger a los fetos implantados de igual modo que hemos dejado de amparar al embrión no implantado y ampliemos el intervalo de tiempo en que la mujer conserva la libertad de decidir si quiere o no llegar a ser madre. Es posible que hasta llegue a considerarse el aborto como un derecho inalienable de la mujer (del mismo modo que tiene derecho a controlar su fertilidad usando anticonceptivos y, hoy en día, abortivos “de emergencia” que impidan la implantación). Es cuestión de tiempo.
Las contínuas tergiversaciones y la perpetua confusión que requiere la promoción del aborto y la manipulación de embriones resulta muy reveladora: no puede ser bueno lo que necesita de la mentira para triunfar. Al constatar esta dependencia del engaño, resulta más fácil tomar conciencia de su verdadera naturaleza (ataque contra la vida y la dignidad humanas) así como reafirmar el compromiso de combatir la cultura de la muerte difundiendo la verdad (es decir: lo que las cosas son).

miércoles 21 de octubre de 2009

¿Por qué los abortistas no pueden juntar tanta gente en una manifestación?

Muchas veces más de uno debe de haberse preguntado las razones por las cuales los defensores del aborto no pueden juntar gran cantidad de gente en las calles cuando defienden la matanza de los no nacidos. En sus actividades generalmente no están presentes las masas.
Seguramente esta gente debe morirse de envidia cuando observa lo que los pro vida pueden juntar cuando se trata de defender al que está por nacer.
Bueno, creo que una de las razones puede ser sin duda el hecho de que decir públicamente: “Estoy de acuerdo con el aborto” no es lo más adecuado. Decir sí a la vida es más positivo, es algo que entusiasma compartir. Además la gente que apoya la masacre contra los no nacidos generalmente guarda lo que piensa, no lo dice a los cuatro vientos, porque digan lo que digan las encuestas, decirlo es aún fuerte e incluso no popular.
Otro punto importante para analizar es cuando los abortistas hablan de las prácticas infanticidas. Ellos hablan con eufemismos, enfocando todo en falsos derechos. Su discurso es aparentemente bonito, cuentan un panorama perfecto, en donde la mujer que se somete a una aborto no le ocurre nada. Para ellos es como si se hubiera sacado una muela.
Ellos no pueden por ningún motivo describir la práctica abortista, hacerlo es ponerse en evidencia, hacerlo a la larga es también negar lo que hacen.
Definitivamente los abortistas no pueden decir la verdad, no pueden mostrar gráficamente lo que es un aborto, hacerlo sería mostrar la monstruosidad que defienden.
También es oportuno mencionar que los partidarios del aborto se mueven por dinero, y eso tiene horarios, en cambio el que defiende la vida por convicción sale cuando menos se lo esperan.

Perú también dice sí a la vida en multitudinaria manifestación

Con un rotundo “sí a la vida” y un “no al aborto” miles de peruanos marcharon por las calles para defender la dignidad humana del no nacido. En la manifestación que inundó centrales avenidas de Lima los participantes pusieron muy en claro que no están dispuestos a que el negocio del aborto se implante en el Perú, ni menos que se apruebe.
Pancartas con mensajes como “Todos fuimos un embrión” o “Este bebé también tiene derechos humanos” fueron las que predominaron en una marcha sumamente alegre y pacífica. Los participantes, entre ellos; señores, señoras, jóvenes y niños, gritaban a coro lemas en defensa de la vida. La oscuridad del aborto no se dejaba ver entre tanta esperanza transmitida por los miles de participantes.
El que escribe este post estuvo desde el inicio, media hora antes que partiera el multitudinario grupo a marchar por la vida. La experiencia de estar con tantas personas defensoras de la vida era extraordinaria. Todos unidos por una causa noble. Yo me decía: “¿Cuánto podemos hacer si nos unimos para defender al indefenso no nacido?
La vida es fantástica y no podemos dejar de hacer cosas por defenderla. Lo que hagamos o dejemos de hacer repercutirá en lo que pase con el futuro del concebido.
Ver a mujeres embarazas marchando era también un canto a la vida. Desde su propia experiencia le decían a los grupos abortistas: “Déjennos tener a nuestros bebés”
La manifestación fue organizada por el Centro de Promoción Familiar y Regulación Natural de la Natalidad “CEPROFARENA” y el Arzobispado de Lima.
Este tipo de manifestaciones en la capital peruana van tomando fuerza y poco a poco se van institucionalizando. La fuerza pro-vida está organizada y va contar siempre su opinión a la hora de poner en el debate el ataque contra el que está por nacer.
Un aspecto que llamó mucho la atención durante el evento fue la aparición en el cielo de una especie de circulo de arco iris, rodeando al sol. No todos los limeños vieron el fenómeno, parece ser que sólo se le podía vislumbrar desde el lugar del canto a la vida.
Una cosa que también me pareció importante, aunque algunos crean lo contrario, fue la muestra de fotos de bebés abortados. En principio podemos decir que es grotesco, pero si nos ponemos pensar, una imagen vale más que mil palabras. Los abortistas cuando hablan de aborto sólo pueden hablar de supuestos beneficios para la mujer. Nosotros podemos mostrar la crueldad del acto. Pos si acaso, esas fotos se toman en las afueras de las clínicas abortistas. Pensar que los aborteros ni sepultan a las pequeñas víctimas.
No quería dejar también de expresar mi alegría con lo ocurrido en España con la multitudinaria manifestación en contra del aborto. Quiero felicitar a todos los organizadores. Viva la vida, hagamos siempre todo lo posible por defenderla.

martes 20 de octubre de 2009

Frases PROVIDA

Ante la norma moral que prohíbe la eliminación directa de un ser humano inocente `no hay privilegios ni excepciones para nadie'. Juan Pablo II
Cada niño, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios no ha perdido todavía la esperanza en los hombres. Rabindranath Tagore
Creo que si los países ricos permiten el aborto, son los más pobres y necesitan que recemos por ellos porque han legalizado el homicidio. Beata Madre Teresa de Calcuta
Cuando el gobierno ve a un ecologista jugarse la vida por un huevo de halcón, ve en él un héroe, y cuando ve a un pro-vida en la puerta de una clínica abortista, ve en él a un fanático. Jesús Poveda
"Dios, Señor de la vida, ha confiado a los hombres la insigne misión de proteger la vida, que se ha de llevar a cabo de un modo digno del hombre. Por ello, la vida ya concebida ha de ser salvaguardada con extremados cuidados; el aborto y el infanticidio son crímenes abominables". Concilio Vaticano II
El aborto daña a Dios, porque él nos ha creado según su imagen y semejanza. Pensamiento Provida
El aborto daña al niño asesinándole, quitándole la vida. Pensamiento Provida
El aborto empobrece a la gente desde el punto de vista espiritual; es la peor pobreza y la más difícil de superar. Beata Madre Teresa de Calcuta
El aborto es el acto más diabólico que puede cometer el hombre. No entiendo el aborto. Beata Madre Teresa de Calcuta
El aborto es un “crimen abominable” que viola el derecho fundamental a la vida del ya engendrado y no nacido, y configura un grave desorden moral que involucra a quienes a ciencia y conciencia intervienen en este hecho. Conferencia Episcopal Colombiana
El aborto es un "crimen horrendo", como lo calificó el Concilio Vaticano II, porque consiste en quitar la vida a una criatura inocente, que no ha cometido ningún delito. Conferencia Episcopal Peruana
El aborto es un homicidio en el vientre de la madre. Una criatura es un regalo de Dios. Si no quieren a los niños, dénmelos a mí. Beata Madre Teresa de Calcuta
El aborto mata la paz del mundo...Es el peor enemigo de la paz, porque si una madre es capaz de destruir a su propio hijo, ¿qué me impide matarte? ¿Qué te impide matarme? Ya no queda ningún impedimento. Beata Madre Teresa de Calcuta
El aborto no es asunto de vida privada porque conlleva intereses y derechos de otros. Conferencia Episcopal Colombiana
"El aborto no es sólo matar el fruto inmaduro del vientre, sino toda acción que de cualquier modo y en cualquier momento conduzca a su muerte. El castigo afecta a todos los que intervienen en el aborto y no sólo a la madre que mata o hace matar a su hijo" .Conferencia Episcopal Peruana
El aborto no es una cuestión meramente de creencias sino que se trata de un derramamiento de sangre; no es simplemente sobre puntos de vista sino sobre víctimas. Padre Frank Pavone
El aborto provocado tiene por objeto la destrucción del hijo en desarrollo en el seno materno o su expulsión prematura para que muera. Vida Ourense
El aborto va en contra del mandamiento del amor. Beata Madre Teresa de Calcuta
El Estado no tiene autoridad ninguna para decidir que sea permisible suprimir la vida de un ser humano inocente. Conferencia Episcopal Española
El niño por nacer es un ser humano a partir de la concepción, y que su vida debe ser respetada. Esa vida fue redimida por Cristo, esa vida es un regalo de Dios. Karl Barth
El ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción y, por eso, a partir de ese mismo momento se le deben reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida. Catecismo de la Iglesia Católica
Jesús dijo: "El que recibe a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe." Al adoptar un niño, esas parejas reciben a Jesús; por el contrario, al abortar, rechazan a Jesús. Beata Madre Teresa de Calcuta
Muchos se manifiestan preocupadísimos por los niños de la India o por los de Africa, donde tantos mueren, sea por desnutrición, hambre o lo que fuera. Pero hay millones deliberadamente eliminados por el aborto. Beata Madre Teresa de Calcuta
La aceptación legal del asesinato voluntario de un miembro de la sociedad por parte de otro miembro, comprometería desde la raíz uno de los principios fundamentales de la convivencia civil. Academia Pontificia para la Vida
La destrucción de la vida humana es contraria a la vida cristiana. Joseph Felding Smith (Teólogo protestante)
La destrucción del embrión en el útero materno es una violación al derecho a la vida que Dios le ha dado al nonato... y esto no es mas que un asesinato. Dietrich Bonhoeffer (Escritor ecumenico)
La ley judía considera el aborto como "la matanza de una vida humana". Rabino David B. Hollander
"La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida. Congregación de la Doctrina de la Fe
La vida no pertenece al hombre. Le sobrepasa porque ha sido recibida de Dios. Es sagrada. Ningún hombre puede disponer de ella a su antojo. Pablo VI, en la Humanae vitae
“Las leyes que legitiman la eliminación directa de seres humanos inocentes están en contradicción total e inconciliable con el derecho inviolable a la vida... SS. Juan Pablo II, Evangelium Vitae, 72
Libertad de creencias nunca debe ser interpretada como libertad para destruir a otros. Padre Frank Pavone
Los legítimos derechos de la mujer sobre su propio cuerpo terminan donde comienzan los derechos del niño concebido en su vientre. Conferencia Episcopal Colombiana
Me parece tan claro como el día que el aborto es un crimen. Mohandas Karamchand Gandhi
No hay nada en el protestantismo que apruebe o justifique el aborto... el aborto es asesinato deliberado y a sangre fría. Dr. John Todd, DD (Teólogo protestante)
No puede haber auténtica paz sin respeto de la vida, especialmente si es inocente e indefensa, como es la de los niños que todavía no han nacido. Juan Pablo II
No se libran de responsabilidad los que han `legitimado' la votación de la ley del aborto, cualquiera que haya sido el sentido de su voto. Pensamiento Provida
Para mí, ser progresista es luchar por una legislación que prohíba el aborto. Mons. Yanes
Por el aborto estamos convirtiendo en unos asesinos al matar a nuestro propio hijo que no tiene la culpa de venir a crearse o darse a conocer como un feto. Pensamiento Provida
Por favor no matéis a los niños, yo los quiero. Con mucho gusto acepto todos los niños que morirían a causa del aborto. Beata Madre Teresa de Calcuta
«Respecto del grave pecado del aborto o la eutanasia, cuando la cooperación formal de una persona es manifiesta (entendida, en el caso de un político católico, como hacer campaña y votar sistemáticamente por leyes permisivas de aborto y eutanasia), su párroco debería reunirse con él, instruirlo respecto de las enseñanzas de la Iglesia, informándole que no debe presentarse a la Sagrada Comunión hasta que termine con la situación objetiva de pecado, y advirtiéndole que de otra manera se le negará la Eucaristía». Benedicto XVI. Carta a los Obispos de EEUU. Julio de 2004.
Toda vida es la vida de Dios que se hace presente entre nosotros, aún en un niño que todavía no ha nacido. Nadie tiene derecho a levantar su mano para segarla. Beata Madre Teresa de Calcuta
Una persona tiene el derecho de creer que el ser humano no tiene alma, sin embargo, no es permitido que ejecute esa creencia asesinando a otra persona. Padre Frank Pavone
Yo imagino que el grito de esos pobrecitos que son asesinados antes de nacer debe llegar hasta Dios. Beata Madre Teresa de Calcuta

Mátalo que te estorba....



Fuente: micatapulta.blogspot.com
¿Es de mal gusto poner esta imagen?
Lo que es un crimen es asesinar un niño inocente que no puede defenderse, eso si es un crimen, el mostrar esta foto "molesta", "hiere" por eso es mejor taparse los ojos y no ver nada, para autoengañarnos y seguir asesinando niños, que es muy rentable economicamente y te quitas el "muerto" de encima.
Cada año mueren en España por aborto químico más españoles que los caídos en los tres años Guerra Civil.
Cada semana son asesinados por aborto quirúrgico en España tantos españoles como ETA ha asesinado durante sus 40 años de acciones terroristas.
Los progresistas, feministas, socialistas, comunistas, anarquistas, alternativos etc están en contra de los toros, de matar focas y ballenas, están interesados en salvar el plancton del mar y los "pezqueñines", pero los muy HP apoyan con todas sus fuerzas el aborto, el mayor genocidio de la historia humana, muy por encima del segundo mayor genocidio mundial que fue el genocidio comunista.
¡MÁTALO, ES TU DERECHO DE ASESINA, LO DICE LA LEY!
Pero recuerda que estas asesinando a un ser humano y que Dios te pedirá cuentas de tus actos, luego no vengas con lagrimitas cuando tengas que pagar por tu pecado al matar un ser humano.

Diez consejos para defender la vida humana

Fuente: http://ser-vidaperu.blogspot.com
El Consejo de Gobierno de la Universidad Católica de Valencia ‘San Vicente Mártir’ ha aprobado un documento “para la reflexión y el diálogo constructivo en defensa de la vida humana más débil e indefensa”, según fuentes de la Universidad.
A continuación ofrecemos los diez puntos del documento:
1. Aprende a amar la vida humana por pequeña, débil, o indefensa que parezca: la verdadera culminación del desarrollo humano son las personas que practican el amor y la misericordia hacia sus semejantes. Ama de manera especial a quienes padecen algún tipo de discapacidad o de déficit social. Déjate enriquecer por los que aparentan no aportar mucho.
2. En situaciones de conflicto protege siempre al más débil y huye de tomar decisiones irreversibles: un corazón verdaderamente humano se va muriendo cada vez que cede a la soberbia y a la prepotencia. Si las buscas, siempre encontrarás personas dispuestas a ayudarte para defender la vida de la que eres responsable.
3. Valora el tesoro que supone ser madre. Ninguna expresión de amor es tan fuerte como la generosidad de la madre hacia el hijo que nace en las entrañas. Sé muy agradecido con tu madre y con todas las madres.
4. Valora la responsabilidad de ser padre, el don incomparable que ello supone. Supera cualquier forma de machismo que ofende la dignidad de la mujer y rebaja al varón muy por debajo de su más elemental dignidad. Nunca mires a las personas de otro sexo como un objeto.
5. Cultiva la esperanza en tu corazón: cada niño o niña que comienza a vivir en el seno de una mujer es un regalo que Dios nos hace a todos. Nadie puede anticipar perfectamente cuánto bien está llamado a hacer. Nadie puede con justicia mirar al otro como un estorbo. Los niños y las niñas son la alegría de civilización. ¿Qué sería de nuestro mundo si la madre de Lincoln, la de Einstein, la de Marie Curie, la de Ingrid Bergman, la de Martin Luther King o la de Gandhi no hubiesen aceptado a sus hijos cuando estaban en sus entrañas? ¿O si la vida de alguien próximo que has conocido o querido hubiera sido rechazada desde su inicio?
6. Contribuye como ciudadano o como político a que las leyes ayuden a las personas a tomar las mejores decisiones. Rechaza cuantas hacen presión para que las personas decidamos de modo contrario a nuestra vocación al amor, a nuestra pasión por la dignidad de las personas y sus derechos humanos fundamentales, especialmente de los más indefensos, como son los niños y niñas antes de nacer. Localiza la falsa compasión que lleva a la equivocación y recházala de plano.
7. Admira el valor de las madres que aceptan seguir llevando adelante su maternidad en soledad. Apoya con todas tus fuerzas que pueda llevar adelante su deseo. Pide a la comunidad social y política que les ayude de modo eficaz.
8. No pierdas el tiempo juzgando o condenando a quienes se hayan equivocado por no respetar los derechos de los más débiles; que en tu calor y comprensión encuentren una ayuda para no volverlo a cometer y para ayudar a otros para que no se confundan. Ayuda a cuantas mujeres hayan podido pasar por momentos de angustia ante el temor de ser madres. Ilumina con delicadeza a cuantos han podido aconsejarles mal.
9. No separes el valor de la sexualidad humana de su responsabilidad con respecto a la vida. Los cuerpos de los hombres y las mujeres no son juguetes, ya que pueden colaborar con lo más grande que pueden hacer las personas: dar la vida a otras. Aprende a descubrir la maravilla que supone poder comprometer tu vida en matrimonio para traer responsablemente al mundo hijos que sean amados.
10. Sé fuerte para aguantar con paz las críticas de quienes te acusen injustamente de obrar sin amor. La verdad es capaz de imponerse a las ligerezas de la lengua si tu corazón se mantiene sereno y si tu inteligencia propone con perseverancia el verdadero bien que acompaña la vida humana más débil e indefensa. Confía en la fuerza del amor, de la razón, de los argumentos. Cuenta con la ayuda de Dios, del Dios que cuida de la vida de los pobres e indefensos.
Rechaza completamente combatir la violencia a través de nueva violencia.
Autor: Maru Ruano